09.11.2022

El acuerdo que siempre quisimos

Un marco de acción feminista para la economía digital

El paradigma tecno-social del siglo XXI basado en la revolución digital y de la información, presenta graves preocupaciones para la justicia de género. Se construye y refuerza en los ejes interseccionales del poder social que han contribuido a un orden mundial insostenible y desigual económicamente.

Para resistir esta arremetida, necesitamos un profundo entendimiento sobre sus formas de proceder.Necesitamos recobrar aquel paradigma digital y crear una normativa y marcos de acción institucionales para estructurar el poder de los datos y de la internet para un orden socioeconómico radicalmente distinto. Hoy, mientras los efectos secundarios del COVID-19 apresuran la marcha de un paradigma errado, urgentemente necesitamos un marco de acción feminista para la economía digital que pueda liberar nuevas visiones y crear senderos sustentables. 

Este marco de acción debe desafiar al statu quo, reconociendo las injusticias del capitalismo digital como un paradigma global que se sustenta a través de una ideología neocolonial. Con este marco queremos identificar y abordar el extractivismo, la explotación y la exclusión inherente en esta época, que se refleja en las intersecciones de género, clase, raza, casta y otras marcas del poder y del dominio. 

Las nuevas tecnologías, digitalización, automatización y la inteligencia artificial (AI) están rápidamente transformando el presente y el futuro del trabajo. La revolución digutal está acompañada por la promesa del fin de la pobreza y el crecimiento económico a nivel global.

Pero si las mujeres alrededor del mundo tendrán acceso a estas tecnologías y a mejores oportunidades y arreglos laborales empoderadores es una pregunta abierta.

La estructura de la economía digital está exacerbando la desigualdad, profundizando la feminización de la pobreza. Hoy en día, las grandes corporaciones digitales han acumulado enormes volúmenes de datos. Esto les da la 'ventaja de inteligencia' para rediseñar las cadenas de valor globales utilizando información y predicciones basadas en datos. Con la ayuda de la financiación de riesgo, pueden obtener el control monopólico en un sector en particular, así como afianzar sus intereses a través de la integración horizontal y vertical, haciendo que la economía global sea más desigual.

El modelo de negocio de las empresas digitales transnacionales se caracteriza por el extractivismo de datos.

Los cuerpos, los mundos íntimos de la vida, así como todos los fenómenos sociales y naturales, ahora son mercantilizados por estas empresas como materia prima para la explotación y acumulación capitalista.

Un marco para la acción feminista

La gobernanza de los datos y las estructuras digitales debe posibilitar sociedades sostenibles, democráticas y con igualdad de género. Un marco de acción feminista para la economía digital propone nuevas y poderosas visiones para crear y mantener sociedades justas en materia de género.

Sus elementos centrales incluyen ideas transformadoras para un nuevo multilateralismo en la era digital, la rendición de cuentas de las grandes empresas tecnológicas y las políticas de infraestructura digital feminista.

Cada uno de estos elementos debe alimentar una hoja de ruta de acciones que defensores y defensoras feministas deben elaborar y llevar a cabo.

Un nuevo multilateralismo para el desarrollo en la era digital

Se necesita urgentemente un constitucionalismo global de datos que pueda constituir la base de un orden internacional democrático. Todos los países y pueblos deben ser capaces de aplicar de forma autónoma estrategias de datos y de IA para lograr un desarrollo sostenible, equitativo y con igualdad de género. Un nuevo multilateralismo para el desarrollo en la era digital exige cooperación Sur-Sur, justicia fiscal, comercio equitativo y justo, garantías laborales universales e inversiones públicas en infraestructuras de cuidados.

Responsabilidad de las grandes empresas tecnológicas ante los derechos humanos de las mujeres

La economía de las plataformas necesita un marco de gobernanza mundial, que incluya un tratado internacional jurídicamente vinculante para las empresas transnacionales, a fin de abordar la impunidad empresarial y el ataque a los derechos humanos de las mujeres. La industria tecnológica debe adoptar normas de diseño tecnológico para desmantelar las culturas algorítmicas que normalizan el patriarcado y mantienen la misoginia.

Políticas de infraestructura digital feminista

El potencial del capital de datos e inteligencia debe ser reclamado para promover una economía social y solidaria que la economía feminista ha reconocido desde hace tiempo como la alternativa a la explotación capitalista.

La participación de las mujeres en la economía digital requiere programas de competencias digitales; infraestructuras públicas de datos, de la nube y de la IA para las empresas de mujeres; y un "diseño para la rendición de cuentas" en los sistemas digitales públicos.

Aprovechar el momento

La tarea de prepararse para una nueva época está sobre nosotras y nosotros, lo que implica la necesidad de construir marcos conceptuales, crear conciencia y hacer las conexiones para la movilización desde lo local a lo global.

Ha llegado el momento de crear vínculos entre movimientos feministas, activistas de los derechos laborales, defensoras y defensores de la justicia comercial global y coaliciones prodemocráticas a nivel mundial y regional en favor de los derechos de las mujeres en la economía digital.

Sobre el proyecto

"El futuro es feminista" es un proyecto global de la Fundación Friedrich-Ebert, que trabaja en todo el mundo con feministas para desarrollar visiones positivas para un futuro mejor que se centren en cuestiones de política económica y perspectivas económicas críticas. El proyecto en particular analiza los efectos de la digitalización y el futuro del trabajo. Identifica preocupaciones comunes de los movimientos feministas y laborales para crear espacio para nuevas alianzas poderosas que apuntan al cambio social. El proyecto es una continuación del trabajo de las redes feministas en las regiones de Asia y el Pacífico, América Latina y el Caribe, Medio Oriente y África del Norte y África subsahariana. Ofrece a las activistas la oportunidad de intercambiar ideas sobre temas centrales en la agenda, experiencias regionales y estrategias políticas mientras sirve como un espacio para experimentar con nuevas ideas.

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